En esta última década, la industria musical ha vivido con gran intensidad el cambio que se avecinaba con la transición digital. Con ese cambio de paradigma, hemos obtenido más accesibilidad a instrumentos que antes eran inalcanzables para cualquier músico que quisiera grabar sus canciones y solo estaba al alcance de los grupos más famosos en los estudios de grabación más conocidos. Con la llegada del sonido digital, los artistas desconocidos hemos podido darle rienda suelta a nuestra creatividad y poder grabar nuestros proyectos con una calidad de sonido mínimamente decente para poder publicarlos. Evidentemente, siguen habiendo estudios grandes con altas prestaciones técnicas de cara a la calidad de sonido, pero si nos paramos a pensar, el sonido digital ha ayudado a que grupos, realmente buenos, sin muchos medios hayan podido salir a la palestra. No hay que levantar la vista mucho para ver cuantos grupos y artistas han emergido con proyectos propios gracias a plataformas como Youtube, por ejemplo, y ahora están girando por nuestro país o en carteles de festivales. La filosofía de que con pocas herramientas podemos hacer un producto elaborado es todo en un reto para músicos e ingenieros que queremos seguir aportando al mundo de la música y la filosofía con la que queremos trabajar aquí.
«Fíate de tus oídos: si suena bien, está bien. No hay reglas. Si tienes que emplear +17 dB para obtener el sonido que buscas, adelante. Lo importante es cómo suena, no qué hiciste para lograrlo”. Montejano (2014)